Existe un problema grave y real ante la posible proliferación masiva de pequeños drones en espacios restringidos.Un reto para los ejércitos

Un aliado de EEUU empleó un misil Patriot de tres millones de dólares para derribar un dron comercial de 185 euros.

Las tecnologías para derribar esta clase de vehículo aéreo está atrasada y puede ser un problema importante, además de caro.

Uno de los casos más recientes  el general David Perkins, comandante del TRADOC (el comando de entrenamiento y doctrina del ejército estadounidense).

Según contó en un simposio de la asociación Global Force, un aliado de EEUU (no han dicho qué país) empleó un misil Patriot para derribar un dron. Si esto suena exagerado, las cifras en torno a esta operación lo son todavía más: se gastó un misil de 3,4 millones de dólares (algo más de 3 millones de euros) para acabar con un dron de 200 dólares (185 euros). Mataron una mosca de un cañonazo, literalmente.

Mataron una mosca de un cañonazo, literalmente.

Resulta que los ejércitos del mundo no están preparado para lidiar con  los drones. O mejor dicho, pueden hacerlo, pero la escala de su respuesta no es proporcional a la amenaza que suponen. El Estado Islámico ya ha usado estos drones para atacar objetivos militares en 2016.

Estos atentados son los que, en parte, ha empujado a los grandes ejércitos del mundo a financiar proyectos de desarrollo de medidas contra drones.

El más destacado, por el tamaño del ejército al que sirve, quizá sea el de DARPA, que en 2016 abrió una fase inicial de su plan Mobile Force Protection para conocer qué tenían que ofrecer los contratistas militares en este campo. En total, 63 millones de dólares (57 millones de euros) para abrir boca y encontrar algo efectivo.Hay muchas soluciones en desarrollo para lidiar con el problema, pero ninguna definitiva ni tan efectiva como un misilazo.

Una de las tecnologías más prometedoras ya ha dado resultados en el pasado: los láseres. El ejército de EEUU ya quemó un dron en 1973 con un rayo láser, pero actualmente hay formas más efectivas de hacerlo, y también más baratas. En apenas tres segundos, un láser desarrollado en Alemania puede acabar con drones comerciales.

También hay armas pensadas para acabar con drones

El DronDefender es un rifle desarrollado por Battelle que incapacita las señales de radiocontrol por las que se manejan los drones y que los hace caer desde el cielo, algo quizá más efectivo que destruirlo, pues se pueden examinar los restos para saber qué buscaban o desde dónde se manejaba.

Pero este rifle es un prototipo. El arma que ya se está usando para derribar drones es una fiable escopeta que el ejército del aire de EEUU ya tiene en su poder. Los cartuchos que dispara esta escopeta lanzan una carga que lleva dentro una red, la cual se despliega una vez en el aire y a la distancia adecuada para atrapar el dron y derribarlo, ya que sus aspas quedan bloqueadas.

Otro prototipo es el Dronegun: no se trata de una escopeta para hacer de Clint Eastwood y desatar tu furia, lo que hace Dronegun es obligarlas a aterrizar sin que el aparato sufra daños salvo el de dejar de sobrevolarnos.

Dronegun

Este invento ha sido obra de la empresa australiana DroneShield, que lo ha bautizado como Dronegun y sin duda su aspecto hará las delicias de todo y toda aquel al que le gusten las armas. Por poner un ejemplo, en Juego de Tronos han tenido un problema de privacidad por culpa de los drones, que amenazan con filtrar imágenes de la grabación. Aunque estudiaron la opción de usar águilas para disuadir a los dueños de estos aparatos, una forma menos agresiva de hacerlo sería con Dronegun.

Dronegun es un dispositivo portátil y pesa alrededor de seis kilos, llegando a alcanzar hasta los dos kilómetros de rango. En cuanto a su funcionamiento, cuenta con una mochila ad-hoc y tiene una batería con vida útil de dos horas. Aunque parece un arma agresiva y con la que nos darían ganas de atarnos una cinta roja alrededor de la cabeza y emular a Rambo, lo cierto es que funciona por radiofrecuencia haciendo aterrizar los drones. Es decir, no esperes que lance un proyectil y una gran humareda se desate cuando choque contra el dron. El objetivo es neutralizarlo, hacerlo aterrizar para poder examinarlo con tranquilidad.

Es decir, uno de los usos de los drones es dotarlos con una carga explosiva con el objetivo de atentar. Lo bueno de Dronegun es que permitirá desarticular el artefacto para luego investigarlo sin tener que detonar su carga explosiva con todo lo que ello conlleva. Su capacidad es la de bloquear la señal del dron entre los 2,4 y los 5,8 GHz, consiguiendo inhabilitar también su GPS. Ahí es cuando hay dos opciones, la aeronave tiene que aterrizar o debe volver a su punto de partida. Además, también es capaz de localizar el lugar donde está el piloto.

Dronegun

Sin duda, una solución muy interesante para desarticular drones en zonas residenciales. Ya que en vez de hacerlo con una escopeta al uso y disparando proyectiles reales, no habrá ningún tipo de problema ni de daños colaterales si usamos Dronegun. Y lo bueno, es que no se trata de una pistola pequeña que nos quede ridícula, más bien es un arma bastante grande con la que impondremos al que nos vea de frente. Eso siempre y cuando queramos presumir un poco del tamaño de pistola.

Si ahora mismo te frotas las manos y ya estás pensando en pedirle uno a los Reyes Magos o en tu cabeza solo suena el ‘coge mi dinero’, tenemos malas noticias. Ahora mismo Dronegun solo está disponible en Australia, lugar de su fabricación, y donde actualmente se pueden volar sin permiso drones de hasta dos kilos. Tampoco ha recibido el visto bueno de Estados Unidos, así que no se puede vender allí tampoco.

Incluso la policía ha adiestrado aves rapaces para capturarlos en la lucha antiterrorista

Otros medios de eliminación

Los hackers de medio mundo también están desarrollando sistemas para tumbar drones, aunque por supuesto, esto no siempre es lo que más beneficia al mundo militar. Aún así, su trabajo ilustra otras formas más asequibles de incapacitar y hasta arrebatar el control de uno de estos vehículos.

A su vez, se están creando drones para acabar con drones, que parece casi la forma lógica de hacerlo.

Rapere tiene un dron capaz de interferir con los sensores de otro dron enemigo para inhabilitarlo, de modo que caiga al suelo y quede destruido.

Sin embargo, pese a las múltiples opciones y puntos de vista para solucionar el problema, no parece haber una solución todavía: todo esto son experimentos, a excepción de la escopeta que dispara redes, que por desgracia no tiene suficiente alcance para usarlo en un entorno hostil o fuera de ciudades.

El uso de drones comerciales está siendo duramente regulado, en parte porque es algo peligroso si no se maneja el vehículo bien, pero también porque actuar contra algo tan pequeño, que se mueve a tanta velocidad y que permite grabar vídeo y comunicarse con un dispositivo a varios cientos de metros de distancia es un gran problema para las autoridades de medio mundo.

Fuentes: http://www.elmundo.es

                https://www.tuexperto.com

http://internacional.elpais.com