La unidad de RPAS de El Ferral gana operatividad con la verificación de transferencia de control, que permite pivotar desde dos antenas y ampliar su campo de acción.

Hace tan sólo unos días, el INTA e IAI (Israel Aerospace Industries), la empresa que fabrica los Searcher verificaron su capacidad de transferencia de control, que permite a la unidad colocar dos antenas en red en dos puntos del territorio y ampliar así su campo de acción, superando los 400 kilómetros de distancia.

El RPAS es invisible y no se oye y entre sus funciones estará vigilancia del terreno y observación de objetivos.

El GROSA (Grupo de Obtención por Sistemas Aéreos) es el nombre de la única unidad de Inteligencia que opera con drones del Ejército de Tierra y que tiene su sede en El Ferral, en la base Conde de Gazola, aunque su matriz es el Regimiento de Valencia.

Es la única unidad de RPAS de estas características del Ejército español.

Esta singular unidad, que cuenta con pilotos y personal altamente cualificado para operar con los drones Searcher MK III continúa trabajando desde la base transitoria del aeródromo de Pajares de los Oteros, hasta que puedan hacer el traslado definitivo a la Base Aérea de La Virgen del Camino, del Ejército de Aire, ya que aunque forman parte de Tierra, las características de estos aparatos exigen una pista adecuada para su despegue y su aterrizaje.

Ambos procesos son automáticos, aunque como el dron carece de frenos, aterriza de la misma forma que lo hacen los cazas en los portaaviones, con un gancho a un cable.

La jornada de los integrantes del GROSA, que se organizan por turnos de una veintena de militares, arranca con una reunión en la que cada responsable —repartido en los equipos de tierra y de vuelo— presenta las cuestiones del día, como el parte meteorológico, con el viento como uno de los principales condicionantes. Tras la puesta a punta del aparato, se decide si las condiciones de despegue y aterrizaje son las óptimas y también si la meteorología es adecuada en la zona a sobrevolar.

Ayer, aunque el viento de por la mañana permitía despegar, la previsión de vientos de 17 nudos y rachas de hasta 25 para por la tarde abortó la misión 38 y el UAV 106 —o Rapaz 06— se quedó en tierra para evitar los problemas en el aterrizaje.

Altamente cualificados

El 65% de los integrantes del GROSA, que cuenta con cerca de 150 militares, forman parte del equipo de tierra. Son los mecánicos, electrónicos o electricistas que trabajan directamente con el aparato y se encargan de sus cuidados y mantenimiento.

En este grupo también están los bomberos y sanitarios que integran esta unidad de Inteligencia.

El 35% restante forman parte del equipo de vuelo, integrado por los pilotos o los operadores de vuelo y los operados de carga útil, «una cámara de tercera generación que graba tanto de día como de noche y con infrarrojos diurnos y nocturnos», como matizó el capitán Vega.

El 10% de los miembros de esta unidad de Inteligencia son mujeres y todos son personal altamente cualificados para desempeñar funciones complejas y muy técnicas, como los analistas de imágenes.

En enero de este año el GROSA —creada en octubre de 2015— adquirió la capacidad operativa plena y desde entonces ya están preparados para salir a cualquier misión, allá donde se les requiera.

Fuente: http://www.diariodeleon.es/